To the Moon

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To the Moon (Windows-PC, 2011) es una pequeña aventura gráfica publicada en 2011 por el diseñador y compositor canadiense Kao “Reives” Gao y realizada íntegramente con el motor del RPGMaker. Esto quiere decir, para que os hagáis una idea, que los gráficos y, en cierta manera, el control de los personajes, son del estilo de los antiguos RPG que salían durante la época de los 16-bits (SNES y Mega Drive), durante la primera mitad de los años 90. Por poneros ejemplos ilustrativos sin barrer para ningún lado, se trata de gráficos similares a los de los antiguos Secret of Mana y Soleil.

Esta aventura gráfica indie salió para PC en el año 2011, y si por algo destacó no fue precisamente por su jugabilidad, que en sí es bastante ramplona y quizás el punto más flojo del juego, sino por su elaborado argumento. Y es que en apenas las cuatro o seis horas que dura el juego seremos testigos de una historia que ya quisieran para sí muchos otros juegos de mayor presupuesto, con un guión sólido que trata al jugador como lo que es, una persona adulta e inteligente, y por supuesto con sus momentos emotivos que saben llegar a nuestro corazón y tocar nuestra fibra sensible (más de uno ha confesado haber soltado alguna lagrimilla delante de este juego).

¿Qué nos cuenta To the Moon? Pongámonos en antecedentes: estamos en el futuro; no un futuro muy distante, sino un futuro muy parecido a nuestro actual presente, donde salvo unos pocos elementos, casi todo lo que vemos es perfectamente reconocible y familiar. En este futuro, gracias a la tecnología, es posible acceder a los recuerdos de una persona y alterarlos, o incluso crear recuerdos nuevos, para reconstruir o modificar su pasado. Sin embargo, el juego nos explica que la experiencia es tan traumática que solo se puede realizar con personas que están a punto de morir, porque poco después de aplicar esta suerte de cirugía de la memoria, el conflicto que provocan los recuerdos artificiales con los recuerdos reales hacen que el cerebro del paciente se colapse y muera.

Así conocemos a Johnny, uno de los pilares alrededor de los cuales va a girar la historia de To the Moon. Cuando lo conocemos, Johnny, un hombre de avanzada edad, está en su lecho de muerte y sólo le quedan unas pocas horas de vida. Es por eso que ha contratado a la empresa Sigmund Corp, que se dedica a alterar los recuerdos, para que le conceda un último deseo. Así entran en escena la Dra Eva Rosalene y el Dr Neil Watts, dos empleados de la Sigmund Corp (y los dos principales protagonistas de nuestra historia) cuya misión será introducirse en los recuerdos de Johnny y hacer que se cumpla ese último deseo. ¿Y cuál es el deseo? Pues como dice el título del juego: ir a la luna.

Durante el juego el control se alternará entre el Dr Neil y la Dra Rosalene, que irán saltando de recuerdo en recuerdo tratando, primero, de averiguar cuál es el origen del deseo de Johnny y, después, de reconstruir el rompecabezas que es la memoria de Johnny para conseguir que, al menos dentro de su mente, pueda cumplir su último sueño antes de morir. Nuestros dos protagonistas viajarán desde los recuerdos más recientes de Johnny hasta los de su infancia, desenmarañando poco a poco la historia y los secretos que se oculta el pasado de Johnny, y que obviamente no revelaré aquí. Pero sí os diré que se trata sin duda de uno de los puntos fuertes del juego, cómo la historia nos es contada en orden cronológico inverso, lo cual, hay que decir en favor de Reives, tiene un mérito enorme, porque no es nada fácil, y por si fuera poco en ningún momento sentimos que el guión haga aguas, ya que los eventos que ocurren en un recuerdo se ven inmediatamente justificados en el siguiente recuerdo.

Antes de seguir con más elementos de la historia, me gustaría abrir un pequeño paréntesis para  hablar un poco de la mecánica del juego, en fin, de cómo se juega. Como ya he adelantado no hay mucho que contar, ya que no se trata de lo mejor del juego. De hecho, este es uno de esos juegos que se encuentran entre la frontera de videojuego y novela/película interactiva, pero debe quedar a juicio de cada uno decidir cuál es el mejor género para encuadrarlo. Básicamente, nuestro objetivo durante gran parte del juego será recoger una serie de orbes de colores que se encuentran escondidos a lo largo del escenario, o bien nos los conceden tras hablar con determinados personajes. Una vez que hayamos conseguido los orbes, podremos atravesar un portal que nos hará saltar al siguiente recuerdo. Básicamente los orbes sirven de excusa para que exploremos cada escenario y visitemos los puntos claves de la trama. También hay que decir que durante cada viaje entre recuerdos, se nos presentará un pequeño puzle de casillas, por lo general muy sencillo, pero cuya introducción en el juego no está bien justificada. Hacia el final del juego la mecánica cambia ligeramente, pero básicamente la idea es la misma.

Me centraré ahora en los personajes, principalmente en los dos protagonistas, el Dr Neil y la Dra Rosalene. Sin querer revelar demasiado de la trama, tenemos claramente dos personalidades muy diferentes, pero en cierto modo, complementarias. Por un lado la Dra Rosalene representa la sobriedad, el compromiso con el trabajo, y también la nobleza de carácter; si tuviéramos que colocarla según una alineación típica de juegos de rol, sería legal buena. Y por otro lado tenemos al Dr Neil, con un carácter mucho más caótico, sin pelos en la lengua, con un punto narcisista y extrovertido, un friki de tomo y lomo, y que hace las veces de alivio cómico. A lo largo del juego tendremos oportunidad de conocerlos más a fondo gracias a los múltiples diálogos que mantienen a lo largo del juego. Reives consigue que haya una buena química entre la pareja protagonista, a pesar de presentar personalidades tan distintas, y que les cojas cariño de forma inevitable.

ToTheMoon-Screenshot2En este punto quiero hacer una pequeña crítica, porque es cierto que Reives abusa quizás un poco del tan manido cliché del tipo tonto y la tipa lista, que es tan común en multitud de obras de ficción (por ejemplo, pensad en Los Simpson, y en muchas otras series que nacieron a su sombra). Entiendo que es una forma sencilla de introducir al jugador nuevos personajes sin tener que dar muchas explicaciones, pero quizás hubiera estado bien haber usado una aproximación un poco más imaginativa. Con todo, es cierto que Reives no se ciñe exclusivamente a ese cliché, y los dos protagonistas, el Dr Neil y la Dra Rosalene, son personajes bastante más elaborados y profundos, ambos con sus virtudes y sus defectos. Por supuesto, existe cierta atracción entre ambos, particularmente por parte del Dr Neil (aunque a priori no sabemos si se trata de una atracción solo física o hay algo más), y esto da lugar a alguna situación hilarante. Durante el juego veremos cómo evoluciona su relación, aunque ya adelanto que esta es ante todo la historia de Johnny y de su deseo de ir a la luna.

De hecho, la historia de Johnny ocupa casi todo el argumento del juego, y tanto es así que otros elementos quedan diluídos o en segundo plano, pero no quería dejar de mencionar aquellos relativos a la ciencia ficción. Vuelvo a insistir: esta no es una historia de ciencia ficción, o sea, como tal no plantea una reflexión sobre cómo influye la tecnología en la sociedad y en la gente  en particular, con sus implicaciones morales y éticas. Por ejemplo, en ningún momento se plantean las consecuencias que pueden derivarse de modificar los recuerdos de otra persona. Pese a todo, hay algunas reflexiones aquí y allá que Reives deja en el aire, para que piense el jugador. Por ejemplo, me atrevo a contar una de las primeras escenas del juego: cuando el Dr Neil y la Dra Rosalene llegan a la casa de Johnny, este se encuentra completamente sedado e inconsciente. Para poder comunicarse con él, los doctores recurren a su máquina para alterar los recuerdos. Se introducen así en la mente de Johnny para hablar con su consciencia y preguntarle acerca de su deseo. Al final de la conversación los doctores le explican a Johnny que en realidad no están dentro de su cabeza, sino que la máquina (ojo) ha hecho una copia de todos los recuerdos y procesos mentales de Johnny, y que lo que está viendo ahora no es más que una reconstrucción virtual del interior de la mente de Johnny. Imaginaos la situación. En ese momento, el Johnny virtual hace una de las preguntas más profundas que puede hacerse uno mismo: «Pero, entonces, ¿qué soy yo?»

ToTheMoon-Screenshot1Voy ya a cerrar esta reseña hablando de la música. Claro, Reives es compositor, y eso se deja notar en cómo la música se integra perfectamente con la historia y consigue transmitir las sensaciones adecuadas en cada momento. Se trata de una música muy melódica, con piezas algunas de ellas preciosas, de esas que se te quedan sonando en la cabeza, y arreglos muy bien realizados. Debo hacer una mención especial a la aportación de Laura Shigihara, esta encantadora compositora y cantante, que se dio a conocer con la banda sonora de Plants vs Zombies, la verdad es que es una chica super simpática, y también super friki (si queréis podéis ver su canal en YouTube y escucharla cantar temas relacionados con videojuegos) y que en esta ocasión presta su dulce voz a dos de los temas del juego. La banda sonora está disponible para escucharla online, y lo dicho, es toda una delicia.

Y bueno, ahora ya sí, para acabar, si os interesa este juego, lo tenéis para descarga desde la web del autor, y también en Steam y en GOG, donde, por cierto, es habitual encontrarlo de oferta. Hay también rulando por ahí una traducción al español hecha por fans, para bien o para mal, así que si os gustan este tipo de juegos y os gustan las buenas historias, dadle un tiento.

ToTheMoon-Screenshot3Nota: la reseña de este juego fue comentada en el Hyrule Project: Episodio 1 Fire Emblem Awakening & To The Moon que podéis escuchar aquí.

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